Los jardines del balneario
Atletas, paseantes, grupos de yoga, amantes del sol y padres con niños pequeños: Todos se reúnen en el Kurpark.
Sin él, Wiesbaden no habría llegado a ser conocida como la "Niza del Norte". Al fin y al cabo, la ciudad lleva este apodo porque en el siglo XIX publicitó con éxito su clima templado y se convirtió en una ciudad balneario mundial. Y para ofrecer a todos los huéspedes espacio suficiente para pasear y relajarse, se creó el parque balneario, que se extiende en dirección norte-sur a lo largo de cinco kilómetros desde la Kurhaus hasta el barrio de bonito nombre Sonnenberg.
El diseño apenas ha cambiado en los aproximadamente 100 años transcurridos desde la construcción de la nueva Kurhaus. Por aquel entonces, el Kurpark era el lugar donde la vida social se trasladaba de la Kurhaus al exterior, donde se trataba de pasear, socializar, ver y ser visto.
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Hoy en día, lo que atrae a la gente al Kurpark no es tanto el trabajo en red como la alegría de la naturaleza: El gran estanque con su fuente de seis metros de altura se encuentra en el centro del parque, rodeado de prados, flores, senderos y magníficas villas de estilo guillermino en los bordes del parque, que se pueden vislumbrar de vez en cuando por el camino. Junto a la Kurhaus se celebran regularmente conciertos, en los que han actuado estrellas de la talla de Sting y Patricia Kaas.
